17 feb. 2012

Las ofensas de la iglesia

Por Raúl H. Pérez Navarrete 

Durante entrega de los Grammys el pasado 12 de febrero, la cantante Nicki Minaj asistió a la ceremonia acompañada de un hombre caracterizado de papa. Durante su actuación en el evento, Minaj se presentó junto a bailarines vestidos de monjes y monaguillos, y recreó un exorcismo. Bill Donohue, presidente de Liga católica por derechos religiosos y civiles en los Estados Unidos, se mostró indignado ante lo que llamó “ataque” a los católicos. El hecho me pareció curioso pues a personajes como Donohue, al igual que los católicos que se sienten ofendidos por este tipo de expresiones, se les olvidan las ofensas que la iglesia católica hace día a día, y que son mucho más graves (Bill Donohue, por ejemplo, calificó de “caza fortunas” a quienes han denunciado a sacerdotes católicos de pederastia).




En México, las ofensas de la iglesia a través de su intromisión y manipulación en asuntos públicos no son nuevas y el ejemplo más reciente es la publicación de la guía para “orientar el voto católico”. La iglesia tiene el derecho a opinar sobre los asuntos que le interesen, sin embargo, son las intenciones que se esconden detrás de estas “opiniones” lo que encierra un grave peligro. En 2011, Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis primada de México llamó a no votar por el PRD debido al apoyo de este partido político a las bodas entre personas del mismo sexo. En días recientes la iglesia lo hace nuevamente pero de una manera más sutil con la publicación de sus “orientaciones sobre el voto responsable de los files católicos” al escribir que “el voto, en consciencia, debe tomar en cuenta las propuestas que promuevan” el fortalecimiento de la familia, considerando que el matrimonio está “constituido entre un hombre y una mujer”, o cuando señalan que “los fieles cristianos católicos deben tener claridad que no es posible hacer una opción política por quienes son partidarios o promotores de falsos derechos y libertades que atentan contra las enseñanzas contenidas en la Sagrada Escritura”. Es, en pocas palabras, no al aborto y no a los matrimonios del mismo sexo; no a las libertades que poco a poco empiezan a ganarse en el mundo gracias al estado laico. 

Estados Unidos pareciera dirigirse a la Edad Media cuando la extrema derecha rechaza las políticas públicas de anti concepción, entre otras medidas de salud pública. El peso de la religión parece abrumar en el vecino país del norte los avances de la ciencia. En México, pareciera que lo que se encuentra bajo amenaza es la libertad misma. Eso sin duda me parece ofensivo.

3 comentarios:

Pablo Cabañas dijo...

Totalmente de acuerdo con usted. Saludos...

Märtín dijo...

Nicky*

Raúl H. Pérez Navarrete dijo...

Gracias Pablo, saludos.

Martín, corregido (aunque es Nicki, con i). Saudos.

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